La juvenil No. 1 del mundo, la estadounidense Whitney Osuigwe de quince años de edad, tuvo su debut en el Abierto Juvenil Mexicano de la mejor manera al vencer a la rumana Andreea Velcea 6-3 6-2.

Ya está familiarizada con México y la CDMX

Esta es la tercera vez que participa Whitney Osuigwe y a diferencia de las otras dos ediciones (2014 y 2016), donde no pasó de primera y segunda ronda, en esta ocasión llega como la máxima favorita.

Sabedora de las condiciones que se tienen en México, y en lo particular de lo que implica jugar a la altitud de la Ciudad de México, Osuigwe dijo sentirse feliz con las facilidades de la organización que le otorgaron un wild card,, y sobre todo estar cómoda por el tipo de superficie en que se juega el torneo, misma donde consiguió su primer torneo de Grand Slam a mediados de año, el Roland Garros Jr.

Proceso de ajuste a la altura de la CDMX

Osiugwe dijo estar adaptándose a la altitud, lo cual es un proceso gradual, que requiere ajustes en la mecánica de golpeo y varios días de juego para alcanzar el nivel óptimo, “Es difícil jugar por la altura, conformen pasen los partidos logras acostumbrarte y mejor vas a jugar”.

Con presión extra sobre sus hombros

Osuigwe, a quien la entrena su papá Desmond originalmente de Nigeria, convive con dos grandes cargas sobre su espalda– con apenas 15 años logró convertirse en campeona de Grand Slam y ese puntaje obtenido la llevó a la cima del ranking mundial juvenil de la ITF.

Sabedora de lo que implica todo esto, una de las batallas mayores que ahora libra en su corazón y mente es la carga que conlleva el éxito, “Perdí los últimos dos torneos, aun así estoy lidiando muy bien con la presión y ya tengo técnicas que me ayudan con ello”.

Estas técnicas serán su recurso más importante a partir de los cuartos de finales y en específico enfrentando a sus rivales más peligrosos: la argentina María Lourdes Carle y la finalista del AJM el año pasado, la estadounidense Ellie Douglas, quien es entrenada por el Copa Davis mexicano, Luis Enrique Herrera.