El equipo de la Academia CONADE/FMT liderado por Miguel Ortega llegó al Centro Deportivo Chapultepec con seis integrantes y con la idea de aprovechar este torneo juvenil, que está entre los más importantes del mundo, para adquirir la experiencia necesaria que detone a sus alumnos al siguiente nivel en sus carreras deportivas.

Formación desde los cimientos

El proyecto de la Academia se formó apenas hace tres meses, está diseñado para la categoría de 14 años y menores, y está compuesto por un selecto grupo de jugadores que se identificaron en una visoría que se hizo en verano a lo largo del país de acuerdo a ranking y méritos deportivos.

Instalaciones y directivos de calidad

Con una infraestructura de primer nivel, los entrenamientos se llevan a cabo en las instalaciones del Centro Nacional de Capacitación para Talentos Deportivos (CNAR), bajo la supervisión del director del proyecto, el australiano Chris Letcher; así como la  asistencia del alemán Eddie Urbanek y  el ex Copa Davis mexicano Marcelo Amador.

Dentro del CNAR, los jugadores son desarrollados integralmente en un ambiente 100% inmersivo. Sus rutinas diarias consisten en “entrenamientos de lunes a viernes de 7-9 de la mañana y de 4-6 de la tarde, y van a una escuela presencial dentro del CNAR, donde también comen y duermen”.

Después de la sesión vespertina de entrenamiento diario, los chicos continúan su preparación con instructores físicos, y un día a la semana se reúnen con la psicóloga deportiva, así como con la nutrióloga para afinar su plan nutricional.

Adaptándose al cambio

Si bien sacar un balance de los resultados obtenidos después de tan sólo tres meses es “muy precipitado”, Ortega comenta que uno de las principales ganancias se han dado en cuanto al tema de la adaptación, “ellos están viviendo un proceso de adaptación en cuanto a la convivencia con distintos atletas, modos de vivir. Mientras que a la par el cambio a competir y entrenar de una manera distinta ha sido muy bueno[..] El saldo es positivo”.

Además asegura que esto se ve reflejado en los resultados que han tenido en el cuadro de calificación del AJM, (sin olvidarse aquí que todos ellos son chicos de 14 años y menores) donde Paulina Loretz avanzó hasta la segunda ronda, su hermana Valentina Loretz llegó a la ronda final y Julia García logró clasificar al cuadro principal donde perdió contra la sembrada No. 8.  En cuanto al cuadro varonil, Andrés Cortés fue superado en segunda ronda y Francisco Borbolla se quedó en la antesala del main draw.

Aún faltan pequeñas cuestiones por ajustar como lo son “el adaptarse a sistemas de calendarización, una cuestión a la que no se está acostumbrado a hacerse en el tenis mexicano. En base a esa periodización definimos objetivos y tiempos para cada chico”.

Igualando las condiciones de altitud

Si bien la Academia recibe jugadores de todo el país, las condiciones geográficas no son iguales en todo el territorio mexicano, con una variable de mucho peso: la altitud. Tratar de nivelar este factor y poner a los jugadores foráneos en igualdad de circunstancias es uno de los objetivos, “Entrenar en altura es muy difícil, pero es más fácil adaptarse si entrenas en altura y haces un buen periodo de trabajo previo a un torneo a nivel de mar, que los que entrenan en nivel de mar y tienen que jugar en altura […] Nosotros estamos realizando un trabajo orientado aquí y las ventajas que podemos tener con la altura”.

Este tipo de trabajo consiste en entrenar dos veces a la semana con pelotas de menor bote una parte del día, para así tratar de utilizar todo el cuerpo y evitar problemas de movilidad e incluso lesiones, “así podremos adaptarnos más pronto. Buscando desarrollar la volea, el servicio y la devolución, de acuerdo a las características de cada jugador”:

En busca de crecer aún  más

Con las metas bien marcadas, los entrenadores representados  por Ortega se plantean a corto plazo “la estandarización de los jugadores para lograr que se sientan cómodos en este tipo de trabajo”. A mediano plazo se tiene el objetivo de potencializar el nivel de los jugadores con el objetivo de “que empiecen a jugar torneos Grado 4, 5 y que a final de año tengan un ranking juvenil entre el top 300”. Esto con la intención de que una vez alcanzados los 16 años puedan estar cercanos a los 100 primero puestos.

Con miras a formar gente educada y de bien

En los últimos años, muchos jugadores han optado por tomar el tenis como una catapulta al circuito universitario de Estados Unidos y de nuestro país.  Para Ortega este es otro camino viable que él ve como positivo, “si el chico está convencido que quiere jugar tenis, le puede servir mucho para mejorar su cultura general, para desarrollarse y madurar”.

El proyecto de la Academia está enfocado a que “una vez que terminen puedan ir a la universidad, convencidos que una vez concluido este periodo puedan definir su carrera tenística”.

Los “elementos invisibles” del tenis

Otro de los objetivos que se marcan los entrenadores del CNAR es el transmitir a los jugadores una mentalidad ganadora, donde se les enseñan los distintos rituales y patrones que tienen los jugadores juveniles de alto nivel y los profesionales. “El ‘tenis invisible’ es esa parte que no se ve en los entrenamientos pero te ayuda mucho en los partidos”.

El “tenis invisible” son, por ejemplo, los rituales entre puntos, el cambio de cancha, donde la respiración y el componente emocional son parte fundamental.

Estos elementos invisibles, así como el hábito del descanso y la alimentación son los que debemos optimizar y, “los cuales, como mexicanos, no tenemos muy arraigados”.